31.1.05

El arte de vanguardia

El pop art en sus orígenes fue la explosión creativa de una generación desenfadada. Colores planos e intensos, gusto por el cómic y la fotografía , y sobre todo hicieron de lo contemporáneo arte. La ruptura de los nuevos artistas se tradujo en una explosión colorista, que poco a poco dio paso durante la década de los sesenta al inconformismo y el desencanto de la realidad, a la tristeza y a ‘Mayo del 68’.

Los Beatles, la ‘inocente rebeldía’ de los cincuenta, los dorados años cincuenta, la publicidad y el auge de la televisión. Todo ello fue el alimento de los inicios del pop art, una explosión creativa de tintas planas, colores intensos, trazos negros y marcados, y abandono de las gradaciones tonales: las nuevas expresiones no quieren reflejar la realidad fotográficamente, si no artísticamente.

Aquellos jóvenes artistas no tenían nada que ver con sus predecesores en la historia del arte, no tenían nada que ver con el arte elevado y de elite del expresionismo
Abstracto. Los Warhol, Lichtenstein, Wesselmann... buceaban en los contenidos más populares de la sociedad contemporánea y hacían de ellos arte. La actitud era desenfada y con grandes dosis de ironía, ironía compatible con cierta simpatía por la cultura de masas y sin despreciar lo que era la sociedad de consumo estadounidense. A diferencia de muchos movimientos artísticos que se basan en el desprecio y la crítica, este empieza siendo colorista y un soplo de aire fresco que refleja con gracia y gran calidad artística los elementos más comunes y “vulgares” de las sociedades de consumo, algo que nunca se había hecho antes en el arte, quizás con la excepción del futurismo literario.

This is Tomorrow (Esto es el mañana)

El nuevo movimiento tuvo su origen en una exposición en Inglaterra celebrada en la Whitechapel Gallery, en 1956. La exposición se llamaba This is Tomorrow, un nombre muy premonitorio de lo que sería el arte más importante e influyentes de los cincuenta años posteriores. En esta exposición se mostró la obra de Richard Hamilton ¿Qué es lo que hace al hogar de hoy tan diferente, tan atractivo? Este famoso collage nos presenta una sala de estar típica de una casa de los años cincuenta con la pareja que la habita. La novedad es que es un collage a base de recortes de periódicos, revistas, fotos y partes pintadas. En esta mítica obra aparecen elementos típicos de la sociedad de consumo como el magnetófono, los sofás de diseño prefabricados, la televisión con la heroína del cine clásico, el cuadro-cómic, la señal de carretera o la pareja de modelos que parecen extraídas –y seguramente Hamilton las sacó de ahí- de un anuncio de gimnasio. También destaca el desenfado para mostrar los pechos de la mujer, pechos reales pues es una foto, en lo que es un elemento escandaloso de la obra para quién no sepa entenderla. Además, destaca la primera referencia a lo pop en la raqueta que sostiene el adonis. En definitiva, esta obra es vital para entender el devenir del arte en la segunda mitad del siglo XX.

En el plano artístico, el pop art volvía a la figuración utilizando todos los medios a su disposición, desde técnicas clásicas a la inclusión en collage de imágenes modernas y materiales nuevos, como plástico o deshechos. Cada artista experimentó con sus propios recursos, dando a este movimiento una gran variedad artística cuya señal de identidad era el gusto por la cultura de masas y la modernidad, y que repudiaba al aprendizaje academicista del arte.

Lo underground se puso de moda, en el sentido de abandonar el tratamiento de temas elevados y reflexivos, por hacer arte por gusto creativo. La principal referencia en los inicios fueron los cómics. Despreciados y no considerados literatura por los intelectuales, los cómic sin embargo tuvieron gran éxito popular, sobre todo entre los más jóvenes: Flash Gordon, el guerrero del antifaz... y llegaron a ser considerados arte ya a partir de los sesenta, por ejemplo gracias al Pulitzer ganado por Art Spiegelman con “Maus”, un cómic sobre el holocausto que el mismo autor vivió, pero mostrado a través de animales: los ratones eran judíos, los gatos alemanes, los perros los estadounidenses o los cerdos los polacos. La sobriedad y la dureza de esta obra mostraron que los cómic no eran solo para niños.

Los primeros artistas en fijarse en los cómic fueron Lichtenstein –Look Mickey, Kiss II- y Warhol –Saturday´s Popeye, Superman-. La obra de Lichtenstein es más conocida por los cómic, y Warhol enseguida pasó a experimentar con otras formas. Lichtenstein se caracteriza por sus escenas basadas en el cómic popular trasladadas a cuadros, utilizando colores planos y trazos definidos. Utiliza también recursos como los bocadillos –textos en nubes donde leer lo que dice o piensa el personaje-, recuadros y onomatopeyas. Sus obras abarcan desde temas de cine negro a guerras como la de Corea. Son muy famosos algunos cuadro-viñetas de combates entre reactores, donde Lichtenstein pretende reflejar la épica junto con elementos de consumo popular, como la televisión.

El artista. Andy Warhol.

La obra de Warhol es la más popular y reconocida del pop art. Nació en Pittsburgh en 1930, hijo de inmigrantes checoslovacos, pero su vida artística se desarrolló en Nueva York. Sus inicios profesionales fueron de diseñador publicitario, cuestión fundamental para entender su obra: Warhol supo hacer su obra en el sitio adecuado en el momento adecuado, y publicitarla en el momento propio y de manera efectiva. Sus series pictóricas son las más populares, como la de Coca Cola, Sopas Campbell, o Marilyn Monroe.

Andy Warhol supo entender el funcionamiento de la sociedad del consumo de masas: captó los elementos más representativos, como es el caso de las latas de tomate baratas de un supermercado. Nadie se le hubiera ocurrido tal idea, pero Warhol cogió una por ser un cotidianidad, y la reprodujo en una serigrafía donde metía matices de color –desde jugar con la intensidad a la reproducción del neón, tan popular en las ciudades- en cada figura, yendo todas juntas en columnas y filas en el cuadro. Sin duda, Warhol conocía la obra de Walter Benjamin, y captó la esencia de que las nuevas sociedades de consumo habían hecho evolucionar el arte a la reproducción en masa. En vez de reflexionar sobre si el arte perdía su aura o no, Warhol de manera genial hizo arte de la reproductibilidad: arte por el arte, la esencia de parte del pensamiento de Benjamin.

El pop fue un arte redundante por que ese era el mundo del que partía. Las botellas de Coca Cola, las sopas Campbell. Todo se vendía en masa y nada es original, artesanal. Todo lo que se vende es una copia de una copia. Por ello el artista trabajaba sobre trabajos anteriores, de fotógrafos y otras obras artísticas. Realmente, en esto se basa la intertextualidad mencionada por Eco en “Apostillas al nombre de la rosa”: ningún texto es original, todos los artistas se basan en libros, pinturas anteriores. La creación no es más que saber codificar una serie de signos y contenidos. Y Warhol es la viva esencia de esto. Una de sus obras es Marilyn Monroe serigrafiada, como hizo con Coca Cola o C&A. El motivo de esto es que Marilyn es popular, y por tanto es un elemento más de la sociedad de masas; la vida de Marilyn forma parte de la vida de la sociedad estadounidense, que conoce sus affaires con Kennedy y la encumbra como icono del cine.

Sin embargo, Warhol no se limitó a las serigrafías, si no que su obra continuó la exploración de otras formas. Así, hizo con más pena que gloria una serie de películas underground, como The Chelsea girls o My hustler, donde demostró que su genio artístico no era compatible con el cinematográfico. Sin embargo, a Warhol le debe el mundo de la música haber reunido a la Velvet Underground & Nico. Aunque solo les ayudo al principio y se desentendió totalmente, Lou Reed y demás compañeros consiguieron hacerse hueco en el panorama artístico. Mientras otros grupos trataban temas como la droga de manera pueril, la Velvet fue el primer grupo que inició la gran corriente nihilista de los setenta. Las canciones golpeaban gracias a la voz de Lou, pero sobre todo por el dramatismo con el que tratan la destrucción que provocó el abuso de drogas, la desesperación ante la perdida de fe en el amor o la derrota vital.

El pop art más allá de Andy Warhol

Aunque Andi Warhol es sinónimo de pop art, existen más artistas que dieron su granito de arena a un movimiento revolucionario sin el cual sería imposible entender el arte contemporáneo, ni la publicidad ni lo audiovisual. Mel Ramos o Tom Wesselmann son ejemplo de la publicidad como nuevo arte conceptual.

Pero no solo se hacía obras por gusto creativo, si no que la ironía era parte fundamental de otros artistas, como Robert Rauschenberg que parodiaba el action painting. Y al otro lado del Atlántico, los artistas europeos seguían su propia tendencia en una línea más realista, como Christo o Arman, cuyas obras consistían en rescatar los materiales de la basura y utilizarlos en nuevas obras, como por ejemplo esculturas con coches comprimidos en prensas de chatarrerías; o la creación de máquinas surrealistas que parodiaban la tecnificación de las sociedades contemporaneas.

Sin embargo, este movimiento llegó a duras penas a España. Frente al colorido pop, nos encontrábamos con el grisáceo régimen de los ¡muera la inteligencia!. El franquismo destruyó las ilusiones de varias generaciones de artistas, imponiendo una involución que solo algunos artistas como Eduardo Arroyo o Alcaín lograron denunciar en sus obras. Sin embargo, siempre quedaba Perpignan y los emigrantes en Europa para que la sociedad levantase el bloqueo cultural, y consiguiese por lo menos que viniesen Los Beatles a España.

30.1.05

'Los guardianes de la libertad', Chomsky

‘Los guardianes de la libertad’ es un libro de la extensa bibliografía de Chomsky, que además cuenta con la colaboración de E. S. Herman. Eminente lingüista, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, pero sobre todo conocido por su labor analística de la sociedad, la economía y la política mundial. Chomsky es uno de los grandes referentes de la izquierda crítica, sus innumerables artículos donde hace acopio de sus extensos conocimientos son grandes pilares de la defensa de la justicia y la igualdad social en el mundo. Millones de seguidores y el reconocimiento de su labor social por la comunidad intelectual son producto de su objetividad y argumentación en la defensa férrea de sus tesis filantrópicas, todas ellas con el objetivo seminal de desvelar los abusos de los grupos de poder y así hacer un mundo mejor.

El libro objeto de esta recensión reflexiona en torno al papel de los medios de comunicación en la formación de la realidad social. ‘Los guardianes de la libertad’ analiza como se estructuran los medios informativos, sus dependencias y sus intereses de poder, para demostrar posteriormente estas tesis con información documentada sobre hechos reales donde compara la deformación de la realidad según el interés de los grupos de poder. La argumentación con hechos reales es una extensa documentación sobre la realidad histórica en los años ochenta de lo que sucedió en Centroamérica, región de influencia estadounidense, y en Europa del Este soviética. Chomsky demuestra como los medios no son objetivos, si no que atienden a grupos de presión y a intereses ocultos, mediante la comparación de hechos reales sucedidos en ambas regiones y su tratamiento informativo según la pertinencia de los intereses de poder.

Chomsky hace un análisis detallista de los modelos de propaganda, como llama a los medios de comunicación. En el prefacio avisa que a pesar de que estos dicen ser objetivos y limitados a contar la realidad, no hay más verdad que su dependencia de grupos de poder y su manipulación de lo real según su interés. A pesar de ser acusado de labores conspirativas, el escritor se defiende con la argumentación y la extensa documentación donde demuestra que su modelo es bastante más cercano a la realidad periodística que la propaganda de imparcialidad que hacen los propios medios.

El modelo de propaganda que hace referencia Chomsky no es el controlado por la burocracia estatal directamente, como fue el caso de Alemania o Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial, si no que es el modelo actual de los medios de comunicación. La propaganda es más sutil e indirecta, pero el analista demuestra que esta existe y controla a la ordenación social. Resulta difícil descubrir la actuación de un medio propagandístico cuando este forma parte de varios grupos de comunicación privadas que compiten entre ellos y que suelen ser ‘críticos’ con el gobierno. Lo que no resulta tan evidente es conocer como estas críticas están muy limitadas y son más bien una mascarada para ocultar casos más flagrantes de intereses privados.

Para entender las limitaciones de los medios, Chomsky menciona una sucesión de filtros que impiden al periodismo ser objetivo y benefactor de la justicia social. El primer filtro es la magnitud del medio de comunicación como empresa, y Chomsky pone el ejemplo de los periódicos proletarios del siglo XIX: los primeros periódicos subsistían por el bajo coste que posibilitaba unas tiradas pequeñas, pero al crecer la demanda el crecimiento del capital necesario se disparó, pasando a necesitar el apoyo económico de grupos de poder, por lo que se “alivió” el espíritu crítico de estos periódicos a medida que tenían más difusión. Esto en mi opinión es una clara demostración de los principios liberales en los que el mercado es más poderoso que la acción gubernamental: Los intentos de los gobiernos de evitar los primeros periódicos críticos fracasaron a pesar de las trabas mediante impuestos y otras herramientas. Sin embargo, fue la demanda la que hizo evolucionar a estos para poder abarcar más mercado y así competir. La realidad es ejemplar, pues hoy en día los periódicos masivos como El País, El Mundo o ABC dependen de los ingresos de publicidad e inversiones de manos privadas para tener los beneficios para existir con una gran demanda, y en el lado opuesto están periódicos más críticos e independientes, que sin embargo no gozan de una difusión más que marginal, como “Deverdad” o “Chispas”.

Por otra parte, los medios han crecido exponencialmente llegando a formar parte de grupos de poder y multinacionales, como el grupo de Ruppert Murdoch. En un mismo grupo, existen casos de empresas de venta de armamento a gobiernos y medios de comunicación. Por ello, estos medios apoyarán a los gobiernos en sus empresas militares para conseguir suculentos contratos. Lo mismo pasa con grupos donde hay empresas bancarias o multinacionales, que utilizan a los medios para publicitarse y poder competir. Estos trusts a veces son prohibidos por las leyes de competencia, pero lamentablemente a veces imperan los intereses gubernamentales que tienen el apoyo económico de estas empresas. En las elecciones de EEUU, los partidos consiguen el apoyo económico de muchas empresas poderosas, de ahí el apoyo posterior al formar los imperios. Estas actitudes solo fomentan que los grupos dominantes se hagan cada vez más poderosos gracias al monopolio sobre la información.

El segundo filtro es la publicidad, un elemento básico de los medios hoy en día. La principal fuente de ingresos de los medios son los anuncios, mucho más que cualquier otro ingreso como por ejemplo el precio de venta. Un cálculo sobre la publicidad en El País dice que los ingresos por venta solo son un 10%, y los de publicidad más del 80%. Esto repercute en la parcialidad del medio, pues el periódico no puede ser agresivo con la mano que le da de comer. Y como las empresas que se publicitan suelen formar parte de grandes grupos multinacionales que son las formaciones de poder dominante, al final encontramos que los medios de comunicación deben sus servicios a unos determinados intereses privados. La cuestión es que este marco limita al periodista a informar, pues puede ser objetivo hasta cierto punto, pero no se puede hacer nada ante las leyes de mercado pues si no el medio es aplastado ante la coacción empresarial. La realidad del periodismo es así de grave, pero hay que aceptar hasta cierto punto la dependencia informativa, aunque sin olvidad la dignidad ni principios éticos de que los periodistas nos debemos a la sociedad: sortear las trabas es labor del periodista y de su ingenio en tales ardides.

Sin embargo, aún existen más filtros. El tercero son las fuentes de información: con la masificación y evolución de esta carrera, el periodismo cae peligrosamente en la tentación de recurrir a fuentes de información fáciles como notas de prensa o versiones del aparato dominante. Es decir, ante un conflicto el periodista debe informarse por varias fuentes de distinta involucración, tanto de los bandos en crisis como de observadores más imparciales. El problema es que muchas veces el periodismo es limitado a informar de lo que dicen los grupos dominantes –gobiernos, grupos de poder-, sobre todo por coacción y terror. Chomsky menciona el asesinato de civiles y periodistas en Centroamérica por informar de cuestiones impertinentes para los grupos de poder. Otra noción de esto se da actualmente en Iraq, donde los periodistas solo pueden viajar mediante acreditación y cacheados en batallones montados para su viaje: es decir, los periodistas son llevados a la fuerza por donde interesa al ejercito para informar de lo que EEUU, en este caso, cree pertinente. En mi opinión, la peligrosidad de buscar la Verdad es innegable, y más con la concienciación actual del poder de los medios desde la guerra de Vietnam a las “guerras limpias” de hoy. Sin embargo, creo que un periodista debe aceptar esto, pues nunca ha sido fácil y el periodista lo es por su afán por investigar en las situaciones menos fáciles. El periodismo no es transcribir lo que dice una nota de prensa, si no que es saber ir a la raíz del hecho e informar de ello.

Los medios de la comunicación son controlados también con otros mecanismos, como el que menciona Chomsky: El anticomunismo. Este procedimiento hay que situarlo en su marco histórico, donde EEUU y la URSS pugnaban por la hegemonía en el mundo, en una lucha ideológica entre comunismo y capitalismo. El comunismo era el enemigo de América, una doctrina en boga desde antes de la Segunda Guerra Mundial pero que alcanzó el estado de paranoia tras ella, durante el “macarthurismo” en las famosas cazas de brujas en las que se persiguió a intelectuales americanos por “apoyo al comunismo”, se destruyeron carreras de artistas de Hollywood o la música, e incluso se llegó a ejecutar a traidores: el matrimonio Rosemberg.

En la lucha contra el comunismo, participan los medios para formar a la opinión pública en una guerra que no es tal. Chomsky compara el tratamiento de los medios de un arzobispo polaco a manos de asesinos comunistas, y el tratamiento de los medios de la muerte de más de veinte sacerdotes y monjas en El Salvador, incluido el asesinato del arzobispo Romero a manos de Escuadrones de la Muerte –paramilitares gubernamentales apoyados por EEUU- por ser crítico con el régimen. Con unos demoledores cuadros de estadísticas, Chomsky demuestra que el prelado polaco muerto por comunistas vale miles de artículos más que todos los clérigos asesinados por un gobierno amigo de los EEUU. Esto demuestra que el fin informativo no es más que poner en contra del enemigo comunista a la opinión pública, pues realmente los muertos son un medio. Una demostración de esto es que los medios se afanan por relacionar la muerte del prelado polaco con el gobierno ruso y la KGB aún sin tener pruebas, mientras que la conexión real entre Escuadras de la Muerte, gobierno de El Salvador y EEUU pasa desapercibido: Es más, se deforma la realidad para situar a los gobiernos totalitarios como la última esperanza en una guerra civil entre radicales fascistas y comunistas, cosa que realmente es mentira pues suelen ser los gobiernos “aliados” los que imponen el régimen de terror sobre sus civiles. Otro ejemplo que menciona es la búsqueda por relacionar el atentado contra el Papa Juan Pablo II por un polaco, con la conexión soviética; y sin embargo, los medios no mencionan como el Vaticano aprobó la petición estadounidense de expulsar a sacerdotes como Romero de Centroamérica por luchar contra la injusticia social. Los medios y los grupos de poder sirven definitivamente para intereses privados, en vez del idílico fin que debería tener el periodismo.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y el comunismo ya no es un referente del enemigo. En un ejercicio de preterición si se me permite, quiero hacer hincapié en como EEUU ha necesitado buscar nuevos enemigos que sustituyan a los comunistas para poder así justificar sus acciones bélicas y de índole coactiva, tanto económica como social. El nuevo enemigo es el Islam, no solo desde el 11-S, si no de antes por los atentados en Sudáfrica o el avión de la PAN AM. El enemigo ahora se llama Al Qaeda, una nebulosa de organizaciones que no tienen nada que ver con el único país árabe laico, Irak, y que sin embargo ha servido de pretexto para luchar por “un mundo más seguro frente al terrorismo”. Igual que sucedió en Centroamérica, actualmente solo hay terroristas en Irak según los medios estadounidenses, sin contemplar las diferencias con grupos de resistencia frente a la ocupación –los que no hacen atentados civiles en Irak, pues lamentablemente el caos reina allí y se han infiltrado extremistas islámicos-.

Todos estos filtros son los que luego repercuten en la calidad informativa de los medios. Tras conocer las noticias, solo son reflejadas las más pertinentes y útiles, amén de ser transformadas para adecuarlas a la “realidad” que interesa al medio, y por ende a los poderes asociados. Así, no es lo mismo reflejar los asesinatos en Camboya por jemeres rojos que los asesinatos en Chile por Pinochet. Sin embargo, Pinochet es presentado como un buen gobernante para los chilenos por los medios estadounidenses, obviando que es dictador gracias al apoyo de la CIA tras deponer el gobierno legítimo de Allende. Los medios tampoco mencionan por supuesto que todos los avances del gobierno democrático de Allende desaparecen con Pinochet, ni que han muerto miles de opositores al régimen defenestrados en avión. Por otra parte, los asesinatos del Vietcong son reflejados en su más cruda realidad, y no se menciona, o se hace someramente y adornando a los inocentes asesinados como “asesinos” “comunistas” o “despiadados”, los asesinatos en poblaciones vietnamitas por pelotones estadounidenses. Como dice Chomsky, hay “víctimas dignas e indignas”.

Por otra parte, también me gustaría añadir que las coberturas informativas son meramente comerciales: la catástrofe del tsunami, por sorprendente y visceral, captó al share hace un mes. Las imágenes morbosas sin contenido informativo era lo más demandado. Pero los temas se desgastan, y la reconstrucción es un tema que apenas importa al espectador –y por tanto al publicista, que solo quiere público potencial para vender su producto-. Por todo ello ya casi no se menciona al tsunami, pues no sale rentable: los muertos era un medio para conmocionar y lograr espectadores, estos se acostumbran y demandan nuevas emociones. El tsunami ya no es rentable.

En definitiva, Chomsky postula un modelo estructural sobre los intereses de los medios muy acertado. La función informativa desaparece a un segundo plano para dar paso a la propaganda; y cuando se menciona la labor informativa y objetiva, no es más que un mero ejercicio estético para vender el medio a la opinión pública como “fuente de confianza”.

La necesidad de capital, el incremento del mercado informativo y la conciencia de la sociedad de la importancia del poder informativo, han convertido a los medios en meros objetos de propaganda cuyo fin es aumentar la tirada para conseguir mayores beneficios. Los periódicos ya no son dirigidos por periodistas, si no por ejecutivos. Las noticias no son si no un producto con valor económico, y el periodista un trabajador asalariado. Los medios no son si no apéndices de grandes multinacionales y grupos de poder, siendo sus herramientas ante la opinión pública.

El periodista no tiene poder para luchar contra tales grupos fácticos. Pero sin embargo, si puede manejarse en su ámbito profesional para denunciar tales dependencias e informar con rigor sin mentir a la sociedad. Sin duda, es imposible luchar contra molinos, pero existe un termino medio entre informar y mentir. Creo que alguien que pertenece a un medio de información, pero no es coherente con sus ideas ni le preocupa el daño que puede hacer mintiendo, que no busca la verdad, no es periodista.

28.1.05

Análisis 'Primera plana' de Wilder -película-

Fernando Trueba subía triunfador al escenario para recoger el Oscar por ‘Belle Epoque’. Su dedicatoria sería inolvidable: “Me gustaría creer en Dios para darles las gracias, pero solo creo en Billy Wilder. Gracias Mr. Wilder”.

Al día siguiente, el director recibió una llamada: “Hola Fernando. Soy Dios”. No podía ser otro, era Billy Wilder.


Billy Wilder antes que cineasta fue periodista. Conocía muy bien los entresijos de la profesión, y sabía que este mundo es totalmente especial y distinto al resto de trabajos. Sin duda Wilder se sentía fascinado por ello, y por ello filmó ‘Primera plana’, una de sus películas más reconocidas que parodia el mundo del periodismo con la genialidad en clave de humor y ácida ironía que siempre caracterizó al director.

Sin embargo, la idea no es original de Wilder. La película es una adaptación de ‘Luna nueva’ de H. Hawks y destacando la interpretación de Cary Grant. Sin embargo, esta también se inspira en la obra teatral de B. Hecht y C. McArthur ‘Front Page’. Aparte de las dos películas mencionadas, existen aún más versiones en el cine.

La película, a pesar de sus claras referencias, tiene la suficiente calidad y toque personal de Wilder para no ser una mera adaptación más. A ello contribuye la pareja fetiche del director: Jack Lemmon y Walter Matthau. Como en otras películas del director, ambos se complementan en una relación de amistad-odio en el que Matthau interpreta el lado cascarrabias y cínico, totalmente distinto a la naturalidad y alegría de Lemmon. De esta extraña pareja surgen los mejores diálogos y gags: Jack Lemmon es el periodista estrella del periódico que dirige Matthau, pero a pesar de su éxito, decide dejarlo para casarse e irse de la ciudad con su mujer. El problema es que Lemmon está cubriendo el proceso contra un culpable de asesinato al que se va a ejecutar al día siguiente. La película tiene en uno de sus pilares los intentos de Matthau para evitar la marcha de su periodista estrella, todos ellos hilarantes por el juego sucio y manipulador del director del periódico y la devoción al periodismo de Lemmon.

En el plano formal, la película es puro cine clásico. Los gags, en vez de visuales como la moda de su tiempo, se decantan por la riqueza de los diálogos y todas las posibilidades que ofrecen combinados con el contexto. Un exponente de ello es el psicoanalista de la prisión, una clara caricatura de lo freudiano tan en boga y exagerado al máximo. El desvariado psicoanálisis que hace ante la perplejidad del reo es uno de los momentos cumbres de la película: la asociación, totalmente disparatada, del arma con lo fálico y los abusos de sus padres es un claro homenaje –irónico y muy ácido- a las teorías de Freud.

Por otra parte, Wilder presenta toda la acción bajo la unidad narrativa y temporal, presentando los hechos desde la presentación al desenlace sin ninguna alteración en el discurrir del nudo. La acción se desarrolla en un día, desde el día antes a la ejecución del preso hasta la madrugada del día siguiente del final feliz. Todos los hechos se presentan causalmente, siendo todos efecto del discurrir de la acción. Por otro lado, la clave espacial de la película se centra en la prisión, exactamente en el departamento de prensa, donde se desarrolla casi toda la película. Sin embargo, la acción sale por necesidades de la historia a otros escenarios, como la casa tiroteada, el periódico y la estación. Aunque existe una gran centralización del espacio en la película, no alcanza para considerarlo un elemento clave como en la magistral ‘La soga’ de Hitchcock y James Stewart, donde la cámara en ningún momento hace fundido por que toda la acción es continua a lo largo de la película.

El otro elemento formal –bastante indirecto- que beneficia al filme es la libertad con que cuenta Billy Wilder para hacer la película. La censura que pudo influir algo en anteriores obras como ‘Con faldas y a lo loco’ o ‘Un, dos, tres’ ya no existía como tal en 1973, el año de ‘Primera plana’. Los personajes son caricaturas de lo que representan: el jefe de prisiones es un policía torpe y excesivamente patriota, que ve bolcheviques por todos lados; una visión risible de la Guerra Fría –en apogeo entonces- y del alarmismo anormal de los responsables políticos y de seguridad. También está el gay histriónico, personaje llevado al límite con humor pero que hoy en día sería menos aceptada la ironía por el tabú y respeto hasta el exceso que goza la comunidad homosexual.

Sin embargo, lo mejor desde mi punto de vista es el tratamiento que hace Billy Wilder del mundo del periodismo. Aborda varios arquetipos de periodistas y el desparpajo que envuelve a esta profesión. El comienzo de la película nos muestra a un periodista de la cárcel protestando por no poder trabajar debido al ruido que hacen los obreros. Acto seguido, el plano se traslada al departamento de prensa, donde están todos los periodistas jugando a las cartas apostando sus artículos. Un golpe de efecto humorístico para comenzar la película.

La historia gira en torno a Lemmon y Matthau. El primero está cubriendo el proceso de la ejecución, pero decide casarse y abandonarlo el día antes del ajusticiamiento. Matthau, jefe del periódico, le necesita pues es su periodista estrella. Para evitar el abandono, recurre a engaños y otras tretas.

La primera es mandar un sustituto novato al departamento de prensa de la cárcel, donde se encuentra Lemmon despidiéndose. El novato ha estudiado carrera de periodismo pero, como en la realidad, esto no vale para nada; se necesitan ganas y ambición para buscar la noticia. El periodista novato no es más que un títere de los demás sin iniciativa y sin valor periodístico alguno. Esta paupérrima visión impulsa a Lemmon m tomar su testigo, pues el periodismo para él, como para muchos de nosotros, no es una profesión si no una devoción. Sin embargo, esta maniobra de Matthau solo le entretiene un rato, pues sigue Lemmon con la idea de marcharse cuando acabe de escribir la noticia.

Entonces el preso consigue huir, y es descubierto por Matthau y Lemmon. Matthau decide esconderlo para conseguir la primicia y todo el éxito de la noticia en una edición especial que no tendrán los demás medios. Esto es una práctica bastante común en el periodismo, donde en vez de dar la noticia ésta es construida. Aunque en la película el reo es inocente de la pena de muerte y esto es tratado con humor, en el fondo es preocupante la aceptación de esta práctica en el periodismo real.

Por otro lado, aparecen los periodistas de los otros medios cuya única preocupación es beber y jugar a las cartas en medio del desorden. Estos periodistas no se molestan en indagar nada; pero cuando surge una noticia y se enteran, luchan entre ellos por mandar la noticia antes a su medio, adornándola muchas veces hasta la mentira para que tenga más tirón. Otra característica suya es el gregarismo, pues cuando surge la noticia van todos en grupo sin tomar cada uno la iniciativa por su cuenta solos: igual que en la realidad, donde las noticias muchas veces son idénticas pues no ha habido preocupación por buscar otras perspectivas.

En contraposición, está el periodista gay. Este es muy aplicado y profesional con su trabajo, lo que le vale las mofas de sus compañeros. Sin embargo, estos son los que están atentos de él para rapiñarle las noticias que consiga. Él es un periodista metódico al que Wilder le añade la pluma para recrearse en gags y darle humor al personaje, sin el cual sería un mero trabajador.
En definitiva, una gran película de Wilder. Aunque no es una obra maestra como “Con faldas y a lo loco”, “Irma la dulce” “Un, dos, tres” o “La extraña pareja”; es una película muy buena, con un excelente humor negro y grandes dosis de ironía. Quizás el trasfondo periodístico influye en mi gran valoración del filme, pero creo que de todas formas, cualquier temática hubiera sido una genialidad en manos de Mr. Wilde.

24.1.05

Anexo 2: El expolio nazi del arte europeo

El ÉXODO DEL ARTE

Para evitar un expolio mayor, y contemplando la caída de París ante los alemanes, Francia trasladó gran parte de las colecciones del Louvre a depósitos provinciales, o al extranjero –Gran Bretaña y EEUU- gracias a la colaboración de estos países.
Sin embargo, el precedente se dio en la Guerra Civil española. Tras la sublevación nacionalista, la comunidad internacional cooperó con la República para trasladar parte de El Prado a Valencia, Cataluña, y finalmente Francia a través de Perpignan. Para evitar la destrucción de obras en el transporte, se creó el Comité Internacional para el Salvamento de Tesoros de Arte Españoles. Existen algunas películas que reflejan estos hechos, como “La hora de los valientes” de Antonio Mercero, o “Las cajas españolas” de Alberto Porlan.


Anexo 1: El expolio nazi del arte europeo

“EL TREN” El tributo a los que lucharon contra el expolio

La gran película de John Frankenheimer y Burt Lancaster es un monumento a los heroes que evitaron la destrucción y el robo del arte francés por los nazis. La obra narra como un coronel alemán –Paul Scofield- intenta llevar las pinturas robadas a Alemania, pero la resistencia, encabezada por Labiche –Burt Lancaster- utiliza todo tipo de triquiñuelas y sacrificios por evitarlo. Lo mejor, el mensaje de la película: El coronel obsesionado por el arte, lo ama por encima de la vida humana. Una reflexión profunda sobre como conmueve el arte, y si este amor implica también valores humanísticos. Son reflexiones que la película deja en el aire.

El expolio nazi del arte europeo

La wehrmacht avanzaba imparable por las naciones europeas a principios de los años cuarenta, otorgando a Alemania el estatus de Gran III Reich, y sin duda otorgando la gloria a los dirigentes de la potencia nazi por su pueblo. Pero mientras, los mismos jerarcas se apropiaban de riquezas fabulosas, tanto económicas como artísticas. El pillaje artístico saqueó colecciones increibles que aún hoy son el mayor exponente de expolio del siglo XX, solo comparables al expolio decimonónico de los grandes imperios.

Walter Benjamin ya avisaba en su obra “La obra de arte en la era de la reproducción mecánica” –1936- la manera en la que el arte había perdido su aura mágica; el modo en que con la producción en masa de arte, había perdido este su valor original, su aureola de misterio y grandeza. Y los nazis lo confirmaron con su afán del arte por el arte, rapiñando colecciones a lo largo de toda Europa por lujo y opulencia más que amor al arte.

Los dirigentes de la NSDAP y el expolio

El expolio artístico es algo común a todas las guerras. Napoleón llevó a Francia gran parte de su saqueo en Egipto y Europa Oriental. Los ingleses poseen gran parte del patrimonio griego y de Oriente Próximo. Y EEUU se apropió de al menos 4.000 objetos
de la cultura babilónica en la “Guerra del Golfo” –1991-. La mayor parte del expolio europeo a otras civilizaciones aún no se ha devuelto, tanto por motivos de orgullo nacional de los saqueadores como por la falta de medios de los países expoliados

Muchos historiadores afirman que el interés de los dirigentes de la NSDAP fue lo que magnificó el expolio alemán de la Segunda Guerra Mundial. Tanto los dirigentes del Partido Nazi como muchos oficiales alemanes aprovecharon la expansión militar para saquear todo patrimonio cultural que les interesase, colecciones privadas o públicas arramblando con miles de obras de arte, muebles, libros y manuscritos.

Las dos grandes figuras del expolio nazi son sin lugar a dudas Hitler y Goering. Para los nazis, el arte tiene el sentido de omnipotencia y poder, del lujo como símbolo de superioridad. Por ello, los jerarcas nazis idearon unas brigadas de cazadores de arte. Estos grupos peinaban todos los territorios ocupados para confiscar la mayor cantidad de arte posible, solo por el mero hecho de ser arte. Hitler dedicó tres organismos del Reich a supervisar el expolio de arte en Francia. Uno formaba parte de la Wehrmacht; otro del cuerpo diplomático de Exteriores en París, dirigido por Von Ribbentrop; y el otro cuerpo era el grupo especial ERR dirigido por Alfred Rosenberg, ideólogo del nazismo en materias como el Lebensraum (el Espacio Vital alemán) o la Solución Final. Sin embargo, este acabaría formando parte de los intereses de Goering, el mayor ladrón de arte del siglo XX.

La institucionalización del expolio

Para hacer más eficaz el pillaje, se destinó parte de los presupuestos alemanes a formar los grupos que rastrearon Europa en busca de arte. A finales de 1944 se destinaron 70 millones de marcos –unos 380 millones de euros a día de hoy- solo para el museo que proyectó Hitler en su ciudad natal, Linz. Un presupuesto altísimo, y más cuando Alemania estaba perdiendo la guerra y los aliados habían llegado al “Punto 0” de la guerra, alcanzando el bosque de las Ardenas.

El expolio en Francia comenzó nada más ocuparse París en 1940. El ERR asumió plenos poderes para poder requisar cualquier bien cultural. Esta organización no solo contaba con notables historiadores y especialistas en arte, si no que tejía su red a través de trabajadores de mudanzas, delatores, criados y vecinos. El espionaje nazi contrarrestó el esfuerzo de la résistance por ocultar las obras. Así, no solo grandes familias como los Rothschild, Rosenberg, David-Weill, Schloss y Bernheim-Jeune perdieron todas las obras de su patrimonio acumulado a lo largo de generaciones si no también fueron robadas muchas obras de bibliotecas y museos.

En Francia, las obras robadas marchaban a los jardines de Las Tullerías, donde eran catalogadas e inventariadas. Posteriormente, las piezas seleccionadas marchaban en tren hasta el castillo de Neuschwanstein, al sur de Munich, y allí marchaban a museos alemanes, o en su gran mayoría a las colecciones privadas de los jerarcas alemanes. Cuando París fue liberada en agosto de 1944, 100.000 obras de arte, medio millón de muebles y más de un millón de libros fueron robados de Francia.

De este modo, fueron robadas obras de Rembrandt, Velazquez, Goya, Picasso, Degas, Monet, Cézanne, Van Gogh, Vermeer, Matisse o Braque entre otros. El periodista de investigación Héctor Feliciano inició en los años ochenta la investigación de este expolio –que se conocía, aunque muy difusamente, como muestra por ejemplo la película de 1961 “El Tren”-. El periodista, a través de documentos clasificados y entrevistas con colaboradores y víctimas, reconstruyó como se desarrolló el expolio. Así, publicó en su libro “El museo desaparecido” nombres y fechas que participaron en el expolio. Gracias a su labor, gran parte ha sido devuelto, pero a día de hoy aún se calcula que falta entre 20.000 y 40.000 obras por devolver. Unas cifras que hablan de la magnitud del pillaje.

Dos Picassos valen un Vermeer
Si algo caracterizó al expolio nazi, fue su desprecio del arte moderno. El arte degenerado comprendía a grandes artistas de las vanguardias europeas y del siglo XX: Picasso, Dalí, Matisse o Miró por ejemplo. En la retórica nazi, su “grandeza cultural” miraba al arte medieval germánico y más clásico, desdeñando la belleza e incalculable valor de las obras más modernas. Walter Benjamin ya se había percatado de la nulidad artística nazi cuando criticó a los mismos por su aprecio al arte por ser considerado arte.

Sin embargo, y a pesar de ser considerados arte degenerado, fueron robados todos los cuadros posibles de estos artistas. En parte, por que algunos dirigentes alemanes estimaban el valor de este arte; en otra parte, por su valor en los mercados europeos. Algunos como Goering utilizaban las piezas de arte moderno para conseguir grandes cantidades de dinero, o por cambiarlas por arte más a su gusto. Esto daba lugar a intercambios “increíbles” como el de un cuadro de Vermeer por dos de Picasso y dos de Matisse. O a situaciones como tener cuadros de Van Gogh guardados en cajas por no saber que hacer con ellos.

Las colecciones personales de Hitler y Goering

Desde su juventud, Hitler sentía pasión por el arte. Sin embargo, su talento era paupérrimo y sus cuadros no tenían valor alguno. Por ello, quiso resarcirse construyendo el mayor museo de arte europeo en su pueblo natal, Linz. Su colección llegó a ser de 8.000 pinturas y esculturas al final de la guerra. Sin embargo, el mayor coleccionista fue sin lugar a dudas Goering.

Goering, antes de formar parte del Estado nazi, fue un destacado héroe de la Primera Guerra Mundial. Fue el segundo y posteriormente sustituto a su muerte del gran as de la aviación Manfred Von Richthofen, “El Barón Rojo”. Tras la guerra conoció a Hitler y participó en la formación del partido nazi y del putsch de Munich. Ya en el poder, formó parte de los altos dirigentes alemanes, llegando a ser comandante de la Luftwaffe –la aviación alemana-.

El contacto con el poder le hizo entrar en el mundo del arte, y a medida que fue creciendo su poder, creció con el su obsesión patológica por adquirir más y más obras. Esto, junto con su adicción a la morfina, sería su gran problema dentro del partido nazi: Rivalizando con Hitler, llegó a interferir en la ERR para conseguir las mejores obras él.
Para conseguir el favor de la organización, les perpetró con trenes, aviones y demás infraestructura proveniente del ejercito alemán.

La proyección megalómana de Goering le llevó a construir la mayor y más lujosa residencia –casi palacio- en Berlín, Carinhall. Allí, la ostentosidad alcanzó niveles estratosféricos con la obtención de gran parte del patrimonio cultural europeo. Los jardines eran escenario de la exposición de estatuas y bustos clásicos, relojes renacentistas y jarrones de alabastro con centenares de años de existencia. Su admiración del arte podrían decir que Goering era un hombre de grandes valores humanistas, pero nada más lejos de la realidad: Formó algunos de los primeros campos de concentración como el de Oranienburgo, y encargó a Reinhard Heydrich la Solución Final, el holocausto de millones de judíos.

Cuando la guerra llegaba a su fin, Goering temió que “su” patrimonio cayese en manos soviéticas. Por ello, trasladó los objetos lejos de su finca, la cual destruyó. Tras llevarlos de un sitio a otro huyendo de norteamericanos y soviéticos, los dividió en varios sitios. En Berchtesgaden, las tropas francesas destruyeron esa parte disparando al convoy. En Unterstein, la población saqueó el convoy destruyendo gran parte. Sin embargo, la mayor parte fue rescatada por la 101 Aerotransportada estadounidense en el puesto subterráneo de Stabsamt, que admirados por la colección lo bautizaron “la cueva de Aladino”. Cuando Goering se entregó, poseía 1.375 cuadros, 250 esculturas, 108 tapices, 200 piezas de mobiliario de época, 60 alfombras persas y 75 vidrieras.

17.1.05

Reseña: Los santos inocentes -libro-



'Los santos inocentes' es la obra cumbre del geníal escritor Miguel Delibes. Este libro ha sido inmortalizado en la gran pantalla por Camus dirigiendo a ilustres actores como Paco Rabal, Agustin González -ambos nos dejaron para siempre, pero ahí queda su testamento- o Juan Diego.

El libro nos relata la intrahistoria de un cortijo en la España de los años setenta. Miguel Delibes exhibe su virtuosidad describiendo la vida de los campesinos y la aristocracia dueña de él. Francamente, la narración es durísima tanto formalmente como en las emociones que suscitan las tragedias que viven los protagonistas en la villa. Los santos inocentes son los dos personajes cuya inocencia es innata a pesar de la dureza de ser personajes anormales. Azarías y la niña chica son sin duda quienes más conmueven al lector, sin olvidar luego a los demás personajes en los cuales gira también la dureza de la obra; Paco, el bajo; Don Pedro el Perito, la Regula, y también personajes crueles como el señorito Iván o Purita. El argumento es sin duda un gran aliciente para su lectura, pues Delibes continúa sus novelas rurales -El camino es un gran ejemplo- con un guión muy atractivo y novedoso, alejado de los estereotipos de novelas comunes.

La obra refleja la analfabetización de la sociedad, tanto en los diálogos -que no perdonan ni a la aristocracia rural, con un castellano muy vulgarizado-; como en las complejas pero grandiosas descripciones, cuyo vocabulario y gramática es manifiestamente rural. Leer el libro es algo complicado hasta que las reglas semióticas son asumidas inconscientemente, pero es sin duda totalmente recomendable su lectura aunque parezca 'mal escrito' como primera, y equivocada, impresión.

En definitiva, una de las mejores obras que se han gestado en el último cuarto de siglo.

Homenaje a la literatura

Y uno aprende

Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de
caerse en la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende...
y con cada día uno aprende.

Jorge Luís Borges

Mi diorama navideño


Diorama 1 Posted by Hello


Este helicoptero Westland Scout es una maqueta que adquirí hace muchos años. Debido a mis preadolescentes manos, acabó siendo un amasijo al que faltaban muchas piezas. Un buen banco de pruebas pensé de cara a las nuevas maquetas que adquirí estas fiestas. Por eso tuve que tomar la decisión que siempre quise: Destruirlo

Mediante pegamento de aguja y pinturas de esmalte humbrol -no esa basura acrílica de tamiya-, un alfiler y un mechero, desarrollé lo que se puede contemplar aquí. Todo ha sido deformado con fuego para darle aspecto demacrado, y pintado a trazos ciertas zonas con pintura al óleo negra para darle aspecto abrasado.
Las calcas pertenecen a las que sobraron de un antiguo Spitfire checo -a saber como llegó a mis manos-;

Por otra parte, la casa centroeuropea y los arboles pertenecen a mi colección Fleischmann.

Una prueba para colgar imágenes


ojo Posted by Hello
Siguiendo las pruebas del blog, me dispongo a probar a colgar una imagen de mi disco duro. Como no podía ser de otra manera, es el "Falso espejo" de Magritte, en honor al MOMA berlinés.

Nuestro MOMA.

El dilema de ETA

Primer texto político

Las últimas acciones de ETA perpetradas este puente por la festividad de la Constitución han confirmado su política de terror de media intensidad. Hay que remontarse hasta el 31 de mayo de 2003 para situar a las últimas victimas asesinadas por la banda, dos policías nacionales fallecidos por una bomba en Sangüesa. Desde 2003 solo han muerto asesinados 3 personas, mientras que han utilizado (en general pequeños artefactos) unas 65 bombas, sin contar las furgonetas detenidas en navidades de 2003 en las cuales la policía incautó 560 KG de explosivos en una sola de ellas. Solo en los dos años anteriores murieron 21 personas por atentados, más dos terroristas que se quemaron con su propio fuego.

Este baile de datos sirve para constatar una reflexión. ETA se está dando cuenta del fracaso de su política de terror, pues con 817 muertos y algo más de 40 años a sus espaldas, no han logrado su objetivo independentista y ha tornado a una banda mafiosa más allá de ideales que hace de la extorsión su fin más que un medio. Además, sus anacrónicas teorías de acción-reacción han chocado de frente con el espíritu democrático de una nueva España que confía en la ley y que ha comprendido que el terrorismo solo sobrevive al martirizarse como causa, ganando adeptos con cada tortura y ejecución. La reacción ante el asesinato de Melitón Manzanas en 1968 da ejemplo del crecimiento del brazo militar en ETA, engordando sus apoyos contra el franquismo a medida que algunos “mártires” eran fusilados o torturados.

Sin embargo, ETA se encuentra con una difícil decisión. Gran parte de sus apoyos empiezan a sufrir el hastío de una guerra infinita sin resultados, perdiendo la fe en unos ideales “justificables” en la dictadura cuando les unían a muchos grupos contra la dictadura, pero que con el tiempo son una mascarada. Esta desilusión por una lucha sin rumbo es parecida a la vivida en la VI Asamblea por aquellos polis-milis que creían en que ETA sería secundada por el movimiento obrero vasco en una revolución marxista-leninista, cuya violencia se limitaría y compatibilizaría con la acción política. Sin embargo, hay que recordar que la actual ETA tiene su origen en los milis, los cuales siguieron atentando y abandonando la opción política por creer que la actual democracia es continuista del anterior régimen y burguesa. Es decir, la actual ETA parte de la violencia y del asesinato como fin y medio de su existencia.

La banda se enfrenta así a su destino: Abandonar las armas o continuar el terrorismo. Sus acciones terroristas han visto fracasar su tesis de la transición, por la cual desestabilizarían al Estado español y podrían negociar con ventaja. El Estado apenas se alteró en sus inicios (a pesar del inocente Estatuto de Guernica o alguna tregua en sus momentos más bajos) y con el tiempo se ha visto fortalecido mientras que ETA se ha visto debilitada. El “terrorismo espectacular”, el más atroz como el caso del asesinato de M. A. Blanco, Hipercor, Ortega Lara o las campañas de asesinato de ediles han supuesto la perdida de fuerza de ETA, pues no han logrado hacer entrar a nuestra democracia en una espiral de violencia.

Por otro lado, las campañas de verano y los últimos ataques de este puente con bombas de escasa intensidad solo le son útiles para dar señales de vida, pero este recurso se está agotando a medida que no pueden repetirlo pues pierden intensidad y la población pierde el miedo. Además, si ETA perpetrase matanzas como el 11-M adquiriría tal importancia en el plano internacional que la solidaridad internacional se intensificaría perdiendo los escasos apoyos de huida en América Central y Sudamérica. Un ejemplo es la efectividad francesa en la captura de terroristas en los últimos años, un elemento clave en el debilitamiento de la banda, tras algunos titubeos iniciales en los cuales prefirieron no involucrarse en un conflicto que pudiera provocar atentados en terreno galo. La colaboración internacional es necesaria para que el grupo terrorista no disponga de centros de operaciones ni lugares donde tomar un respiro.

Por otra parte ETA no está en situación de abandonar las armas. Aunque puede tener entre sus facciones partidarios de ello, como por ejemplo los veteranos terroristas que desde la cárcel hace un mes pidieron el fin de la violencia. El problema radica en dos vertientes: los adeptos más fanáticos, sobre todo los más jóvenes; y por otro lado los cargos de ETA que más se enriquecen de la extorsión y de los “impuestos revolucionarios” pagados por los seguidores.

El problema de los fanáticos tiene como quiste a aquellos que aún creen en la tesis mili, sobre todo jóvenes lobotomizados que salen de la kale borroca, y que no dudan en engrosar las listas de comandos. Aunque sean una minoría aquellos que pasan de la acción callejera al terrorismo puro, tienen el suficiente poder para dirigir a la banda. El problema sería entonces que voces dentro de la banda pueden tener la valentía y fuerza para dirigir a esta a la paz. Un ejemplo de esto es Eduardo Moreno Bergareche, “Pertur”, quién trató de conciliar a polis-milis y milis, y que fue asesinado por su compañeros debido a sus intentos de pacificar a ETA tras el fin de la dictadura franquista. Otro ejemplo es María Dolores González Catarain, más conocida como “Yoyes”. Ella fue un alto cargo de ETA, pero cansada de la muerte de inocentes decidió dejar la banda, lo que le costaría la vida delante de su hijo. Estos ejemplos demuestran que es muy difícil que ETA adopte la pacificación por un giro en su política interior.

Sin embargo un motivo que pasa desapercibido pero que sería vital a la hora del fin del terrorismo etarra es su giro mafioso. La financiación de ETA parte de lo que recibe de sus propios seguidores, pero la mayor parte proviene de la extorsión. La mayor parte de las empresas situadas en el País Vasco deben pagar el “impuesto revolucionario”, o sufren boicoteos y ataques. Esta práctica se ha cobrado una gran cantidad de vidas, sobretodo de empresarios o familiares. Entre esas victimas está José María Korta asesinado a la salida de su fábrica, o los asesinatos del cocinero Ramón Díaz García y del director financiero de “El diario vasco” Santiago Oleaga Elejabarrieta.

Un caso llamativo del modus operandi de ETA fue el acoso a la familia Delclaux, a la que hicieron explotar un coche-bomba al lado de su casa en 2002 como aviso por “deber dinero” tras la liberación de Cosme Delclaux en 1996 tras 232 días secuestrado. La familia acosada tuvo que pagar cerca de 1000 millones de pesetas para evitar el asesinato de Cosme, pero por lo visto según ETA pactaron con la familia otros 1000 millones tras la liberación, de los cuales faltaban unos 500. Sin duda se puede afirmar cual es la principal fuente de financiación de la banda, más allá del dinero que reciban de sus propios seguidores que seguramente no alcance tales cifras.

En definitiva, es demasiado aventurado asegurar que ETA está al borde de la extinción y que probablemente ya no haya más asesinatos. Desgraciadamente, estos pensamientos han surgido a veces tras grandes pausas de acción terrorista, que lamentablemente fueron quebradas con el truncamiento de vidas humanas y familias. Sin embargo, si es cierto que ETA a medida que pasa el tiempo pierde más fuerza y cada vez se cuentan menos asesinatos. El problema radica en que aún hoy existe la extorsión y la persecución política en parte del País Vasco, sobre todo en las zonas rurales y ciudades pequeñas, así como el acoso a políticos, empresarios, maestros, intelectuales y fuerzas del orden que no son afines a la banda mafiosa. El camino parece ser el correcto, pues la serpiente aún sigue aferrándose al hacha, pero cada vez tiene menos fuerza para empuñarla.

16.1.05

Inicios de una andadura

Empiezo mi blog con la ilusión del que sabe que es una moda pasajera. Se que un día estaré hasta las gónadas de escribir para la nada, pero eso es lo que hacemos los periodistas. Balas perdidas de la sociedad, el Tercer Estamento de las más bajas miserias sociales. De todas formas, no está mal para ocupar el tiempo libre que me otorga mi carrera hacia el abismo. Siempre podré poner aquí comentarios sexistas, fotos fecundas de humor negro y ablaciones políticas en las que me hago pasar por derechista, para ocultar mi inclinación derechista. Pretendo poner aquí textos espirituosos para mentes elevadas, pero se que acabaré poniendo chistes misóginos y fotos de humor basto.

En definitiva, este blog es una ventana abierta en donde transmitir mis pensamientos a quíen no sabría poner nombre. "Mais où sont les neiges d´antan?"