26.2.05

Parte I: Salud Wojtyla

El pontificado de Juan Pablo II se ha caracterizado por sus continuos problemas de salud que le han mermado hasta la incapacidad actual, y por la involución doctrinal de la Iglesia ante la sociedad tras la tímida apertura del Concilio Vaticano II.
El inicio de la caída en barrena de la salud papal se produjo el 13 de mayo de 1981, cuando un pistolero turco, Alí Agca, le disparó la plaza de San Pedro en el abdomen y una mano. Pasó veinte días hospitalizado, aunque al mes sufrió una recaída por las infecciones contraídas en las heridas. Posteriormente perdonaría de cara al público al homicida en la cárcel.

Sin embargo, es en los años noventa cuando se agrava su estado de salud. En 1992 fue operado de un tumor benigno en el colon. En 1993 cayó por las escaleras del Vaticano y fue operado tras dislocarse un hombro. Otra caída, esta vez en la ducha en 1994, le obligó a volver ser operado para remplazarle la cadera. En los dos años siguientes, sendas gripes le obligaron a cancelar toda su agenda y pasar varios días en observación.
No obstante, el peor año fue este último,1996. Tuvo que ser operado para extraerle el apéndice tras una inflamación, y además le fue detectado el Mal de Parkinson. Lo que era un secreto a voces tras observarle la opinión pública espasmos en una mano, fue confirmado a finales de ese año.

La agravación del estado de salud de Wojtyla se ha manifestado en las innumerables gripes que ha contraído, especialmente importantes la ‘Influenzia’ de 1997 y la de 1999, que le impiden celebrar misa ante un público cercano al millón de personas en Cracovia.
También degeneró su Mal de Parkinson, al que se unió una artritis en 2002 que le ha incapacitado hasta el punto de que todos sus desplazamientos son asistidos en una plataforma móvil. Ello, junto con sus innumerables problemas de menos intensidad como problemas intestinales y gripes provocaron que su estado de salud fuese paupérrimo: En febrero de este año, dos gripes y sus insuficiencias respiratorias le causaron la hospitalización de urgencia y la necesidad de practicarle una traqueotomía para salvarle la vida in extremis.

Sin embargo, sus problemas de salud no tienen origen exclusivamente en causas naturales, accidentes y el atentado de hace más de veinte años. Karol Wojtyla se ha convertido en un icono del cristianismo católico por su carisma, origen del sacrificio y su fidelidad absoluta ante sus dogmas. La trascendencia del cargo papal y la venta de su imagen impulsaron al entorno de Wojtyla ha realizar cientos de viajes y miles de manifestaciones públicas aún cuando su salud se encontraba bajo mínimos. A pesar de todo el equipo médico que le acompaña a él exclusivamente, la falta de descanso ha empeorado su ya de por sí deplorable estado físico.

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