26.2.05

Parte II: La doble cara de Karol Wojtyla

Los grandes defensores de la gestión de Juan Pablo II alegan a su favor el trabajo dedicado a la predicación católica por el mundo, especialmente en los países tercermundistas y a los jóvenes. No obstante, muchas veces se le ha llamado “El Papa de los jovenes”. Otras grandes decisiones atribuidas a él fue su defensa de la paz frente a la guerra de Iraq, intentar reunirse con el Pope ortodoxo ruso en los años noventa, o el perdón que concedió al homicida que intentó asesinarle. La obra popular de Juan Pablo II ha sido su sacrificio por visitar a todas las congregaciones católicas repartidas por el mundo, incluida la Cuba castrista en 1998.

Sin embargo, muchas medidas durante su mandato han sido fuertemente criticadas por la sociedad. Juan Pablo II ha condenado a lo largo de su mandato varias actuaciones erróneas de la Iglesia a lo largo de la historia, todas ellas sin vigencia y tras el paso de varios siglos en los que se ha diluido el mal producido. Por ejemplo, Karol Wojtyla por fin condenó la Inquisición, pero sin embargo la colaboración con los nazis en la Segunda Guerra Mundial ha sido un tema tabú, existiendo culpables aún vivos.
Por otra parte, condenó los casos de pederastria en Estados Unidos solo cuando la opinión pública fue especialmente dura con la Iglesia en 2002, no antes. La llamada disposición eclesiástica de ‘Tolerancia Cero’ fue suavizada dentro de la jerarquía de la Iglesia Católica con una nueva disposición en noviembre de 2002 aprobada en Washington por 246 votos a favor, siete en contra y seis abstenciones. Según la prensa norteamericana, más de 300 sacerdotes, sobre un total de 46.000, fueron destituidos o presentaron su renuncia en 2002. Una investigación del diario 'Dallas Morning News' reveló que dos tercios de los obispos habían encubierto las acciones delictivas de algunos de sus subordinados, contentándose a menudo con transferirlos de parroquia.
Otro caso de interés por pasar desapercibido de la alta jerarquía eclesiástica se dio en los años ochenta, cuando la Iglesia denunciaba las persecuciones de sus integrantes en Europa del Este, pero callaba los actos violentos y la coacción de sus miembros en América Latina, como en El Salvador, por parte de los gobiernos afines a Estados Unidos, con quienes compartía intereses.

Otras decisiones polémicas fue la involución ideológica tras el tímido proceso de aperturismo. Ejemplo de ello actualmente es la oposición enconada frente a la homosexualidad, el aborto y el condón. Un ejemplo se encuentra en su presunto libro –escrito en 2005, cuando la salud papal ha caído peligrosamente- ‘Memoria e identidad’, donde acusa a la homosexualidad de “ideología demoníaca”. Por ello criticó al gobierno español al permitir las bodas homosexuales al opinar que el matrimonio es la “continuación de la raza humana” y "Una realidad radicalmente inherente al matrimonio es la fecundidad". Proclama el “amor de la familia” alegando que su origen es “cristiano” y “heterosexual”, llegando a pedir "por todos los matrimonios llamados a ofrecer nuevas vidas continuadoras de la civilización y de la historia de la civilización".

Relacionado con la sexualidad, Juan Pablo II ha mostrado su firme oposición al condón, a pesar de la pandemia que significa el SIDA en todo el mundo con millones de muertos al año. Debido a su poder evangelizador gracias a sus campañas de solidaridad en poblaciones eminentemente analfabetas, han tenido la capacidad de difundir sus ideas a pesar del peligro que contenían algunas de ellas. El diario británico “The Guardian” publicó unas informaciones que destaparon como los misioneros católicos en muchos países afectados por la pandemia mentían a la población con la idea de que los condones tenían poros que dejaban pasar el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), intentando así propagar sus ideales de abstención sexual. No obstante, la Iglesia mantiene aún su oposición al condón habiendo hecho retractarse a su congregación en España en 2004 tras afirmar esta tímidamente que el anticonceptivo podía ser una solución.

El papado de Karol Wojtyla se ha caracterizado por su intervencionismo en la política internacional. Desde la llegada de Zapatero al gobierno español, muchas han sido las críticas a sus decisiones progresistas como permitir la igualdad homosexual en el matrimonio o promulgar la enseñanza laica siendo la religión católica una opción, no una materia. De cara a afrontar la renovación del Concordato, donde el Gobierno pretende equilibrar la financiación pública de la Iglesia adecuada a la voluntad de la población en sus impuestos, la Iglesia ha adoptado campañas de movilización de su masa social desde sus propios medios de comunicación, como la amenaza de manifestación en noviembre de 2004 y trayendo a Wojtyla de gira.

La política exterior papal se ha manifestado también afirmaciones públicas del Papa como las relacionadas contra la guerra de Irak, que sin embargo no impidió una reunión formal con el presidente Bush en 2003.

Sin embargo, la gestión de Wojtyla también se caracterizó por episodios polémicos como la afinidad al régimen de Pinochet. El Papa visitó Chile en 1987 por petición del régimen para apoyarlo. Esto fue duramente criticado por los sectores opuestos a la dictadura de Pinochet, aunque el viaje al final no tuvo mucha más repercusión social. Sin embargo, en 1999 la ‘Santa Sede’ efectuó una gestión diplomática con el gobierno inglés a favor del general Augusto Pinochet tras ser detenido por orden del juez Garzón, noticia afirmada por el portavoz vaticano Joaquín Navarro Valls. El motivo oficial era la no intromisión en política interna de esa nación por otros países, cuestión que sin embargo no impidió en 1987 el viaje de apoyo papal.

La misiva de 1999 tuvo origen de la alta jerarquía eclesiástica, aunque el Ministerio de Exteriores defendió la imagen del Papa no atribuyéndosela. Sin embargo el ex ministro conservador inglés Norman Lamont, afín a la dictadura chilena, afirmó que podría ser de Karol Wojtyla justificando a Pinochet pues defiende "la importancia de la vida de cada individuo. Pero también sobre la pérdida de la libertad bajo el Comunismo que suponía una amenaza en América Latina en 1973" agregando que al ser de origen polaco, Juan Pablo II conocía el mal de la “dictadura marxista”. El Ministerio de Exteriores inglés obvió dar más detalles aparte de negar su origen papal de la misiva vaticana.

1 Comments:

At 4:27 pm, Anonymous Mario said...

Destacar dentro de los casos de El Salvador la triste historia del padre Romero quien pidió colaboración al Papa para denunciarlo que allí ocurría y obtuvo por respuesta "mejor que te lleves bien con el gobierno".

El padre Romero fue asesinado tiempo después mientras oficiaba una misa por aquel gobierno.

Esa es la clase de personas que defiende la religión cristiana y no caraduras como Juan Pablo II.

 

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