14.4.05

¿Dónde están los cómics?

Artículo -extenso- sobre cómics, no incluye las imágenes del documento original
Dice la leyenda que hace mucho tiempo, cuando España pasó del blanco-negro al color, cuando había niños en las calles peloteando antes de merendar Cola Cao viendo Barrio Sésamo; había unos puestos en las calles donde se podían adquirir caramelos por una perra, y revistas por poco más de 100 pesetas.
Eran otros tiempos donde los cómics poblaban espacios preferentes en kioskos, donde "Anunciado en TV " era un motivo fascinante más que un requisito.

Mi juventud está marcada por grandes obras asiáticas. "Oliver y Benji" -nombre oficioso de "Campeones"-, Bola de dragón, Chicho Terremoto. También por diminutos gnomos, por Los Simpson o El Chapulín Colorado.

¿Pero dónde queda la Edad de Oro del cómic en España?



Actualmente está de moda otra generación manga. Ranma 1/2, Naruto, Chihiro... sin embargo, muchos de quienes coleccionan y hablan de todo ello no conocen más allá de lo que han asimilado por esta oleada manga.Lamentablemente para ellos, no han conocido Creepy, ni 1984, ni Comix Internacional, ni el verdadero Jueves, ni mil revistas más efímeras. La de grandes historias que se han perdido.


Este hilo no es una crítica al manga. Simplemente quería rescatar lo que se ha perdido tras la eclosión de esta rama del cómic. Los ochenta fueron testigos de grandes guionistas y dibujantes que poblaban de calidad y arte lo que se denominaba "cultura underground". Cuando "El Señor de los anillos" estaba en el lugar que le correspondía: la mente de pequeñas logías de frikis universitarios, en este país pudimos degustar obras cuyo guión y maestría narrativa avergonzaría a muchos "artistas" palomiteros de hoy.



El cómic bebía de América. Richard Corben fue el referente de miles de jóvenes que esperaban cada mes la nueva historia de este genio del cómic. No solo sus guiones fantásticos rayaban a gran altura, si no que su técnica pictórica era un hito: sus carácteristicas figuras redondeadas mostraban paisajes apocalípticos -referencias de grandes obras como "Fallout", heroes violentos, criaturas mutantes y erotismo que no caía en lo grotesco de otros cómics -"Vibora", una revista vital para entender el cómic, nunca tuvo mi gusto-. También venía del otro lado del Atlántico R. Crumb, un "enfermo mental" cuyos delirios propios han gestado viñetas que no dejan a nadie indiferente, con el personaje que todo el mundo dice "me suena", Mr. Natural. Estaba Wrightson, Bruce Jones. También venía "Heavy Metal" y miles de artistas más que justifican una deuda moral con revistas como las de Toutain.


Eran tiempos de cómics donde había miles de historias malísimas y cutres, pero la orgía creativa paría otras miles de obras que son sin duda exquisitas aún en día. Eran unos tiempos donde los guionistas que no trasladaban obras de Poe, Lovecraft o Clive Barker, realizaban ellos mismos en pocas páginas narraciones cuyo guión y efectos estésicos nos proporcionaba horas de ávida felicidad que con el paso del tiempo siguen tan frescas como la primera vez.


España, este país donde parece que estamos a la cola, nos dió grandes genios como Abulí, Bernet, Carlos Trillo, Alfonso Font, Auraleon, Boix... Poco puedo decir, más que nada recomendarlos enfervorecidamente.
Alfonso Font es un genio. Su mejor obra sin duda "historias negras", aunque sus guiones son casi siempre cojonudos. Su humor es negro negrísimo. Su crítica es de lo más ácido que he podido ver en mucho tiempo, y sus guiones te dejan con una sonrisa de oreja a oreja tras narrar con unas pocas viñetas algo que se queda marcado para siempre en el lector.



De Abulí y Bernet, que decir. Sin ellos no hubieramos tenido el mejor cómic español sin lugar a dudas -Ibañez y Jan aparte-: Torpedo 1936. Aunque Alex Thoth lo hace decentemente, el dibujo de Bernet -"Clara de Noche"- hace que Luca Torelli sea el hijo de puta que siempre hemos querido ser. Con una frase contundente salida de sus más bajas "noironas", Luca calla cualquier comentario y corta el aire antes que lo haga su "fiambrera". Sin lugar a dudas, estas historias de puro cine negro -dignas de ser filmadas si no fuese una herejía- no podrían ser hechas a día de hoy con los "correctismos" sociales: no solo el heroe es el asesino más cabrón que nunca se ha visto, si no que sus comentarios rayan la genialidad del cinismo y las mujeres despampanantes son seducidas casi hasta la violación friamente. Y Luca no se anda con chiquitas cuando debe matar, siempre con espectaculares primeros planos que hacen de sus escasas sonrisas un motivo para temerle. "Miami Bitch" "Qué tiempos aquellos", "Tic tac" o "West Sad History" son sublimes historias que deberían ser enseñadas en los colegios por estudiantes rebeldes de tapadillo.
Eso sí, leerlo en blanco y negro. Otra cosa sería delito.




Por otro lado, el último que recomiendo de momento es Carlos Trillo, un guionista exquisito. Empezó en Creepy con historias de humor negro sin diálogos donde la narración eran efectos estésicos logrados con los planos y la gestualidad de los personajes. Historias bastante simples en cuanto a detalles y trama, pero que eran muy buenas y a mi gusto muy entretenidas. Sin embargo, también hizo posteriormente otras historias -"Tierra de Monstruos"- donde la sordidez y el humor negro podrían equipararse a Alfonso Font. Estas historias son la destrucción de cualquier bondad social, excelentemente dibujadas por Gustavo Trigo, su variedad de tramas -no tenían ninguna conexión excepto el retrato devastador de una sociedad vomitiva- hacen que la forma sea parecida, e incluso las sensaciones que transmiten, no obstante deberían ser una referencia para quienes quieren hacer "arte comprometido" y aburren a las ovejas por su falta de cinismo y acidez.


De todas formas, la mejor obra es "Las puertitas del Señor Lopez", obtuvo tanto que fue llevada al cine, bajo la dirección de Alberto Fischerman, recibiendo luego este film el gran premio en el Festival Chaplin del Humor en Vevey, Suiza. El Señor Lopez sería el eterno cicuentón perdedor que tras conseguir trabajo solo ha visto engordar a su mujer cuando volvía del trabajo, encajando totalmente en la vida gris del tema de Siniestro Total "¡Oh que raro soy!". Sin embargo, unas puertecitas le llevarán a paraisos artificiales donde todo cambia, desapareciendo su mujer por sexo, y así con todo lo que su rutinaria vida conlleva.


Sin más, cualquier nostálgico que engorde este hilo. Tengo 20 años, y siento haber conocido todo esto por colecciones guardadas por mi primo como grandes tesoros. Estas cosas no existen hoy en día.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home