5.6.05

La voluntad europea

¿Cuanta tierra necesita un hombre?

Su criado empuñó la azada y cavó una tumba para Pahom, y allí lo sepultó. Dos metros de la cabeza a los pies era todo lo que necesitaba.

León Tolstoi

La Unión Europea está de enhorabuena: La entrega del criminal Ratko Mladic al Tribunal a la Haya significa una excelente noticia tras los varapalos de los referéndums francés y holandés al tambaleante tratado europeo. La iniciativa serbia para solucionar el eterno conflicto balcánico es una nueva esperanza para todo el continente, pues por fin parece vislumbrarse el final de un largo tunel oscurecido por el odio y la muerte.

Serbia cada vez es menos segura para los criminales de guerra refugiados allí. Milosevic fue derrocado y entregado a La Haya por el mísmo pueblo que le apoyó en su locura de la Gran Serbia. Otros fueron asesinados, como el “Tigre” Arkan. Ahora se suma al proceso contra los criminales Mladic, quien fue causante del genocidio de Srebrenica. Sin embargo, para que las heridas curen, deberán también responsabilizarse en su justa medida los demás culpables de la guerra. Desde el radicalismo islámico de gente como Alija Izetbegovic -ya fallecido- al triunfador gobierno croata que se disputó con Serbia el control de parte de Bosnia-Herzegovina -Las eslavonias-.

No obstante, y aún con el largo camino a recorrer de la reconstrucción, la región parece tener un futuro prometedor tras muchos años de conflicto. A pesar del fracaso inicial de la Unión Europea tras su terror a modificar las fronteras en 1991 con el Tratado de Maastricht, ha sabido reaccionar para dotar a la región de paz -gracias a las fuerzas internacionales- y un proyecto de reconstrucción económica que ayudará a la reconstrucción social. El Pacto de Estabilidad para la Europa Sudoriental de 1999 es la piedra angular para integrar a cada nación balcánica en Europa y así acabar finalmente con cualquier posible conflicto futuro.

El proyecto europeo solo tiene sentido en su asimilación total por todos sus pueblos, por lo que el proceso será largo y costoso. Pero a pesar de los reveses, el camino se hace al andar, y pasos como el que da Serbia son ejemplo de un futuro mejor, para los Balcanes y para todos los europeos.