6.12.05

La asfixia de la inspiración

Las ideas brillantes que surgen espontaneamente siempre se diluyen en la transformación material de la obra. Una de las grandes pesadillas del afán creativo es la limitación física para trasladar la ocurrencia tan brillante como cristalina. Ésto, además, siempre suele ocurrir en momentos de tranquilidad como la pereza nocturna o el viaje, quedando postergado en la mente del creador con una sonrisa de oreja a oreja hasta el momento inevitable del regreso posterior a la genialidad. Entonces ya nada queda.

No existe peor mal que la falta de inspiración. Desear la liberación de muchas ideas que existen en la mente pero no tienen forma. Y es que no es ese más que el nudo gordiano en el cual gira la creatividad: Todo el mundo tiene ideas brillantes, pero muy pocos saben concebirlas. Ésto es lo que provoca el ahogo del artista que ansía un simple haz de inspiración (Cualquiera que simplemente se dé cuenta de su naturaleza creadora supone un individuo interesante)

La concepción artística surge de innumerables variables, pero todas se reducen a una máxima: Vivir experiencias que den que pensar. Las peores experiencias suponen una fuente inagotable de reflexiones, pues suspirar es inspirar; Pero sería un reduccionismo absurdo desde el mismo momento que sólo atañe a ello y es olvidado que somos lo que vemos, oimos y leemos. Un escrito es la evolución de un escrito anterior. Tampoco conviene olvidar la importancia de los paraisos artificiales en los que el individuo forma junto con el éter alcoholico un nuevo Creador, en el que la alegría del bebedor sólo es superada por el vino de ser bebido.

No seré yo el que defina mi calidad artística. Desconozco el grado de hominización en mi escritura, pero si doy fé de mi alegría creativa. Lamentablemente, mis limitaciones son pulibles hasta cierto punto, pero es una cuestión temporal que no me atañe. Podría publicar miles de reflexiones, pero serían desolladas por mi escaso talento. Y además, prefiero que algunas vivan libres en mí a ser presas de mi censura en la publicación, por lo que sólo publicaré lo que escriba: Y es que aquel que dice escribir para sí mismo y no quiere ser leido, no sólo miente sino que sufre de agravados problemas mentales.

1 Comments:

At 11:03 am, Anonymous Anonymous said...

Hola Javier, me ha gustado mucho este texto. Creo que sí, que tienes talento, y lo que es más importante, que parece que tienes ideas. Hay momentos, es verdad, en los que la inspiración llega y deja una sonrisa de oreja a oreja, pero se va igualmente si resulta que no es el momento para escribir. Sin embargo, no comparto del todo lo último que dices: escribir para uno mismo debe ser el fin de todo escritor. La escritura como liberación. Me gusta que me lean, pero "eso es a posteriori", en el mismo acto de escribir sólo "debo" pensar en mí misma, en mi interior y mi honestidad, porque si pienso en los demás no me salen bien las letras. Escribo por y para mí... Un saludo.

 

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